Caminaba por la calle, simple vista, simples planes; los atarcederes rosas estaban por terminarse. Con la cabeza fría, con las ideas claras, ya lo iba pensando desde hace tiempo, ahora era momento...
Hacía frío, la noche empezaba a cubrirnos con su mágico manto, como recordándome que debo de esconder algo aunque no quiera.
Metí 50 centavos y esperé... el café estaba caliente; llegué a la esquina, estaba indeciso, entrar o no hacerlo era mi dilema.
-Si vas le puedes acompañar a su casa, a ella le agradas mucho, pero tienes que actuar, no puedes quedarte tan sólo soñando y mirarla tan callado. Necesitas acción para poder lograr las cosas. Al menos yo hago eso, y aunque fracase luego pues lo intento.
-Es que tengo miedo a herirme, mejor dejarla en el pedestal donde podría sobrevivir y hacerla un deseo, ese ser que me de alientos en mis momentos más difíciles...
-No, así nunca vas a saber la verdad, vas a crearle una mentira.
-Mejor si no me decepciona...
-Hmmm ¿Con cuántas mujeres ya has estado?
-¿Qué?
-¿Con cuántas?
-Sólo dos.
-Jajaja. Pues ella será la tercera, hazlo algo especial. Te puede decepcionar, pero ¿Cómo saberlo? Mujeres hay muchas y entre ellas estará con quién puedas vivir tu vida, quien te acompañe hasta el final. Si sigues con esa idea de no perder, pues quizá y nunca encuentres a esa chica tuya.
-Sí, pero es difícil cambiar...
-Es cosa de intentarlo..
-Hoy iré a verla, le hablaré.
-Bien dicho. Me voy, me cuentas como te fue.
-Ok.
Entré al local, ella estaba sentada al costado de la maquina de refrescos. Fui a su encuentro, ella me saludó a lo lejos, le respondí con una sonrisa.
Estábamos callados, no sabíamos que decir, nos quedamos un rato sin hacer nada, yo con la cabeza mirando a la mesa, jugando con el sobre de azúcar de mi café.
-Hace frío afuera, acá está abrigado.- Ella alzó la mirada, me sonrió y dijo:
-Al menos rompiste el silencio, esto empezaba a desagradarme.
-Perdón, pero no soy muy bueno hablando.
Salimos del lugar, afuera estaba nevando, ella sacó un paraguas.
Al llegar a la puerta de su casa, no sabía que hacer, la verdad es que no la pasamos tan bien, y quizá ya no volvería a salir con ella.
-Perdona si te aburrí, soy un chico de pocas palabras.
-Si, me di cuenta, pero yo tampoco puse de mi parte.
-Cuidate mucho...
Le cogí las manos y me despedí de ella.
-Adiós... - La nieve se hizo muy densa, ella se acercó y me dijo:
Kacia: ¿quieres pasar? Hasta que pase esto.
Will: Claro.
...
Will: ¿Tus padres?
Kacia: Se fueron de viaje, la casa es sólo para mí por 3 días.
Will: Bien, ¿y cuando hacemos fiesta?
Kacia: Yo paso, prefiero estar tranquila.
Will: hmm, espero y se calme pronto, mi padre me va a gritar si llego tarde.
Kacia: Llámalo, dile que estas en mi casa.
Will: Mejor después, cosa que hablamos un rato más.
Estaba ahí, con la chica de mis sueños, nos sentamos al lado de la chimenea y me enseñó algunas fotos. Se le veía tan linda, yo sólo la contemplaba y ...
Kacia: ¿te sucede algo?
Will: Me gustas mucho... - Me sonrojé.
Aveces es muy buena la timidez, la pasamos toda la noche conversando, ella me miró a los ojos y nos besamos.
La tormenta de nieve no pasó, fue la peor del mes. Llame a mi padre y le dije que me quedaría en casa de un amigo, ella imitó una voz de madre, aunque no le salió muy bien, pero mi padre lo creyó.
Fue la mejor noche... La conocí y al final me di cuenta de que no perdí nada.
domingo, 19 de agosto de 2007
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